lunes, 3 de febrero de 2014

miércoles, 8 de febrero de 2012

Poesias

Te deseo en la distancia
Te recuerdo en la palabra
Imagino tus manos que juegan con el aire
Te tengo en tu mirada quieta
Que pareciera me hablara.
El destino nos ha unido
De manera tan extraña.
Estamos cerca, pero estamos lejos,
Estoy como en un llano, y tu como en una montaña,
Tu como en un mar, yo en un desierto de sal blanca.
Me queda entonces la espera de cada día
Me quedan tus ojos,
Tu voz imaginada.
Me queda esa palabra para continuar
La palabra usada por los hombres por milenios…
Ante la espera larga y paciente…
Para estar entre tus brazos y tus labios
Me queda solo ella
Me queda la esperanza…


Cristales

Has roto los cristales del espejo
que reflejaba mi futuro seguro
ahora solo de quimeras
se acicalan los días del porvenir.
Porque tu figura se ha apropiado
de la línea del tiempo
Y no necesitas nada
para justificarte ni justificarme
simplemente saberte y saberme
Y aceptarte y aceptarme en la locura
¡Qué son las palabras!
¡Artilugios de corazones latiendo
en otro lenguaje, en otro tiempo!
¿Y qué es el deseo?
Un manojo de sueños sin fin
que te invaden hasta la última célula
que te roen hasta el fin en los huesos
…Y mientras no sé qué pájaro del monte
se ha asentado allí en la punta de un quebracho
indiferente a la universalidad del amor.

Mañana

Mañana no sé si te veré
Entre los últimos chañares de mi pueblo
Entre sus flores amarillas de tarde llovida
Entre polvo suspendido de oro amarronado
Mañana no sé si te veré
Esquivando las suaves espinas de los frutos del cardo
Para que tus pies delicados bendigan esta tierra espinosa
Y tus manos imiten el vuelo de pájaros grises
Y tu cabello se enmarañe entre garabatos y tuscas.
Mañana no sé si te veré
Caminando lentamente a la orilla del Río Dulce
Recogiendo caracolas o ramas petrificadas
Y herida por la mirada de algún pato negro
Te abismes en el último rayo agrio del sol.
Mañana no sé si te veré
Cuando las avispas hagan sus tinajas bajo tierra
Cuando el “oculto” intente vidalas con sus golpes
Cuando la primera estrella se anime sobre el Puente Negro
Y los “sábalos” besen el aire azul rojizo
De ese anochecer de sapitos y grillos
Pero yo…
Mañana no sé si te veré.